Tony Jaa es más basto que un saco martillos
Ayer domingo fui a ver Tom Yum Goong —-le han puesto Thai Dragon por estos lares—- y lo flipé en colores tanto o más que con Ong-Bak. Definitivamente, Tony Jaa es la nueva estrella del cine de artes marciales.
No es por la historia —-que viene a ser lo mismo que en Ong-Bak—-, ni por la dirección —-que está algo mejor que en Ong-Bak—- ni nada: es por las hostias, que de esas sí que hay más que en Ong-Bak. Hostias y más hostias, pura y simplemente; y en Thai Dragon las hay, y como panes. No veáis cómo reparte galletas el Tony Jaa…
Pero sobre todo, las coreografías son realmente espectaculares. Ya no se trata de enfrentar a un luchador de kung-fu contra un boxeador, ni kung-fu contra karate, ni nada de eso: aquí ya enfrentan directamente a un luchador de Muay Thai (Tony Jaa) contra un luchador de Capoeira (Lateef Crowder), como podéis ver en este clip que ya rulaba por YouTube antes de que se estrenara aquí la peli:
Impresionante. Ved y llorad.
El luchador de capoeira es como Eddie Gordo, el del Tekken, pero a lo bestia. Y la pelea del final contra esa mole de más de dos metros de alto es increible. Incluso tiene su propia escena a lo Kill Bill, donde Kham, el personaje de Jaa, les parte las extremidades a todos los guardias de la mala-malísima uno por uno.
No sólo eso, sino que Jackie Chan —-o alguien que se parece a Jackie Chan, no se le vé muy bien—- hace un cameo al principio de la película, tropezando con Jaa en el aeropuerto:
En fin, que si te gustan las hostias, con esta peli te vas a hartar.
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